Biografia de un General Banilejo

BIOGRAFÍA DEL GENERAL FAUSTINO ORTIZ

Villa Sombrero también tiene su historia, una historia muy reciente donde se conjugan el encanto bucólico de una aldea parida de guayacanes y la recia fortaleza de unos hombres que supieron luchar contra estas agrestes tierras. Entre estos hombres descolla la figura casi legendaria de Faustino Ortiz Tejeda, quiena pesar de su brillante participación en la historia dominicana, permanece casi desconocido, aún incluso para los mismos villasombrerenses.

Faustino Ortiz fue patriota independentista, Comandante de Armas de Baní y uno de los primeros pobladores de Sombrero.

Era Hijo de Manuel José Ortiz y Rosa Tejeda, su partida de Bautismo, hecha pro Fray Vicente González Urra, dice que sus padrinos fueron Francisco Ortiz y María Guadalupe de Melo, y fue en Baní el 19 de febrero del 1822, el mismo año de la Ocupación Haitiana, bajo cuya oprobiosa sombra creció, anhelando conocer la libertad. Por eso cuando en el 1844 se dió el grito de Independencia, Faustino Ortiz no lo pensó dos veces y de inmediato se sumó a las tropas que enarbolaban la bandera de la Independencia Nacional.

Ortiz fue uno de los conspiradores banilejos contra los haitianos y formó parte de la gloriosa caballería de Baní la cual ayudó la independencia en Baní, Azua, San Juan de la Maguana y Las Matas de Farfán.

La noticia más antigua que se conoce de su actuación militar, nos la ofrece Joaquín Incháustegui en su “Reseña Histórica de Baní”, cuando relata que en 1846 se reunió un consejo de guerra para juzgar por el cargo de desconfianza a Pedro Florentino, por ese entonces capitán de caballería de La Matas de Farfán y más luego conoció durante La Restauración como el Atila Dominicano en las regiones del sur; de la misma acción estaban acusados también Bruno y Lino Peralta. Incháustegui escribe que: “Actuaron en dicho proceso (como jurados, midm) los banilejos Faustino Ortiz, Elías Pimentel y Tomas Yepes, de la compañía de granaderos del mismo regimiento”.

Como se infiere, cuando Faustino Ortiz tenía 24 años ostentaba el rango de Alférez del Batallón de Baní. Y más tarde, el día 22 de diciembre del 1855, fue uno de los oficiales que peleó al lado del General José María Cabral en la decisiva batalla de Santomé, donde los dominicanos vencieron a las huestes invasoras del ejercito haitiano.

Incháustegui, en su citada obra, incluye a Faustino Ortiz en su “recuento de aquellos banilejos que desde el inicio de la Independencia hasta 1855 se desposaron con la gloria”. Es evidente e irrefutable que Faustino Ortiz siempre estuvo al lado de la causa independentista y que tuvo participación activa en casi todas las batallas escenificadas en la región sureña.

Su hoja de servicio dice que peleó en las batallas de Azua, Santomé, Cachimán, El Número y otras. También que a los 40 años era Capitán y dice además que “Este oficial cuenta buenos servicios a su patria, reúne buenas circunstancia”.

Fue tan intensa y agitada la vida militar de Ortiz que como dato curioso que sirve para ilustrar su consagración a la Patria, esta el hecho de que nunca estuvo al lado de su esposa en el nacimiento de sus hijos. Ortiz conoció a sus hijos varios días después de que estos nacieran, ya que el nacimiento de estos lo sorprendía siempre en el campo de batalla. Doña Ana Ortiz Scheker, su nieta, así lo consigna en su libro “Bajo la Sombra del Guayacán”.

En el 1859, ya instaurada la República Dominicana, Faustino Ortiz quiso descansar de las fatigas de la guerra y compró tierras en los terrenos comuneros de Sombrero a Gregorio de Soto, descendiente de Miguel de Jesús de Soto y Dionisia Franco, dueños originales del Hato de Sombrero. Allí construyó un bohío y se dedicó a la ganadería y a la agricultura. (Le anexo, para mayores detalles, el documento original y su correspondiente trascripción del acto venta de terrenos comuneros en Sombrero por parte de Gregorio de Soto a Faustino Ortiz)

Cuando el Coronel Manuel Echavarría era el Comandante de Armas de Baní en el 1868, pidió al gobierno que el entonces Capitán Faustino Ortiz fuera ascendido a Teniente Coronel. Ortiz era entonces el Comandante mil veces glorioso del Escuadrón de Caballería de Baní. Echavarría justificaba su petición de ascenso para el Capitán Ortiz „atendiendo a su buena conducta y sus grandes servicios prestados a la República desde la Restauración‰.

Durante “los seis años de Buenaventura Báez” (1868-1874) Baní tuvo como autoridades o Comandantes de Armas a Manuel de Jesús Echavarría, Faustino Ortiz y Basilio Echavarría, y como adjunto, a Don Manuel Puello. Incháustegui describe a Faustino Ortiz diciendo que: “fue un rústico, y también un valiente, salió de Sombrero para gobernar a su común; pero no hizo daño, pudiendo, pues la época era propicia a tales desmanes”. Aquí el valioso cronista de la historia banileja califica al Comandante Ortiz como un “rustico”, solo que usado este vocablo con un valor semántica de “hombre del campo”, no como “tosco o grosero”, entiéndase esto.

Como se desprende del último párrafo citado, Faustino Ortiz no hizo uso de su investidura como máxima autoridad comunal para tomar represalias contra sus adversarios políticos, que los tenía, lo que pone de relieve que fue un hombre despojado de rencores e instintos vengativos.

En esta misma época, el presidente Buenaventura Báez, que no creía en la auto suficiencia dominicana, realizó negociaciones con el gobierno de los Estados Unidos para arrendarle a ese país la península de Samaná o anexarle todo el país, por tal razón nos visitó en el 1871 una comisión norteamericana para preparar un informe detallado de la situación dominicana, una parte de esa comisión, encabezada por el general P. Siegel, hizo un viaje de Santo Domingo a Azua, durante el cual describieron y anotaron todo lo que vieron de interés en su recorrido, es así que cuando llegan a Baní, el 10 de febrero de 1871, el norteamericano Siegel escribe: “El Comandante de la Plaza, Coronel Faustino Ortiz, había salido como a dos millas de distancia a recibirnos. Es un verdadero tipo de soldado y caballero hispanoamericano, persona leal e infalible, excelente jinete, franco y sencillo, pero muy cortés en sus palabras y modales‰.

Al día siguiente se celebró una reunión con los principales de la común, el norteamericano hace una breve descripción de los reunidos, de Faustino Ortiz dice lo siguiente: “Comandante de la Plaza, Coronel, de 49 años de edad, de descendencia española, casado, tiene seis hijos, tres de ellos muertos. De los que le quedan hay dos varones y una hembra. Tiene una extensa finca que no queda lejos de la aldea, al lado izquierdo del camino que va a Azua. Expresa que le gustaría verse exonerado de sus servicios militares para dedicarse a su finca”. Fue precisamente esto ultimo lo que hizo Faustino Ortiz al retirarse de la milicia: dedicarse a las faenas agrícolas en su finca de Sombrero. En la aludida reunión también participaron Jules Granjerard, Fr. E. Baehr, Lorenzo Díaz, Manuel María Saldaña y Adolfo González.

En torno a esa personalidad atrayente que poseía Faustino Ortiz se fueron cimentando las tradiciones y costumbres que perfilaron la idiosincrasia de la pequeña aldea. En la casa de su hija Doña Nicolasa Ortiz de Pimentel (Colasita) se inicio el culto a la Inmaculada Concepción, patrona de Villa Sombrero, y con ello la celebración de una fiestas patronales. Además el general Ortiz era una especie de patriarca en la aldea, condición que continuó su hijo Faustino Ortiz Pimentel (Tino), el cual también se preocupó por el desarrollo de su comunidad. Se encargaba de organizar actividades comunales entre ellas la limpieza de la laguna, centro vital de la aldea.

Tanto del padre como del hijo, hay que destacar su valiosa defensa de nuestra flora en una época en la que la explotación maderera era uno de los negocios más lucrativos de este país. Los centenarios guayacanes de Sombrero están vivos gracias a la defensa que de estos hizo la familia Ortiz.

Cuando Ulises Hereaux (Lilís), Presidente de la República por dos períodos consecutivos desde 1887 hasta 1899, asumió el poder por primera vez le pidió a Faustino Ortiz, que se hiciera cargo de la gobernación de Baní, proposición esta que el general Ortiz rechazó, argumentando que ya sus deberes para con la patria estaban cumplidos, pero no obstante le recomendó a tres generales con probadas condiciones para ocupar tal puesto: Manuel Perelló, Luis Féliz y Manuel Puello. Fue nombrado el general Manuel Puello. Como se ve las palabras del general Ortiz eran muy ponderadas e influyentes.

A la muerte del general Ortiz, el mismo Lilís envió una comisión a Sombrero para ofrecerle a su viuda, Doña Nicolasa Pimentel, y a sus hijos, una pensión vitalicia, la cual fue rechazada por su único hijo varón, Tino, quien se hizo cargo de su familia desde los veinte años de edad. Los Ortiz, aconsejados por su padre en lecho de muerte, se aislaron de la política.

Para ilustrar el carácter y la entereza del general Faustino Ortiz, vamos a reseñar una anécdota suya acaecida durante las guerras de la Independencia y siendo ya un oficial del ejercito dominicano. Aconteció que su hermano e hijo adoptivo, Nicolás, en su tierna adolescencia fue reclutado para iniciarse en las lides independentistas, junto a otros jóvenes banilejos. Marcharon los bisoños soldados en pos de la gloria, pero debido a su juventud y escasa templanza de espíritu, Nicolás desertó de las huestes libertadoras en la primera oportunidad que tuvo. Al pasar revista a las tropas fue echado de menos y Faustino Ortiz al enterarse de esto sintió mancillado su honor y su orgullo en lo mas intimo de su corazón, más esta dolorosa noticia no fue obstáculo que le impidiera pelear bravamente.

Finalizada la campaña bélica, Faustino Ortiz regresó a Baní y encontró al desertor en su casa. No titubeo ni un momento el valiente soldado de la patria y aunque sus familiares le rogaron que perdonase a Nicolás y lo dejase escapar y aunque las fibras más sensibles de su interior también se lo pedían, Faustino Ortiz fue y lo entregó a sus superiores en un gesto de responsabilidad inquebrantable y de infinito respeto a sus propias convicciones e ideales.

La junta de militares se reunió para juzgar a Nicolás. Afuera se esperaba lo peor. Era práctica común fusilar a los desertores. Después de largas deliberaciones se dio a conocer el veredicto: se perdonaba la vida al acusado, aun pese a su negativa acción, en un justo reconocimiento y homenaje de respeto a la postura responsable y heróica de Faustino Ortiz.

El 14 de diciembre de 1887 falleció el general Faustino Ortiz en su bohío de Sombrero. Vinieron muchas personas de todas partes a acompañar su camino al sepulcro, y recibió durante sus exequias los honores militares que por su rango y por sus servicios a la patria merecía: su cuerpo fue pasado por debajo de una hilera de sables y 21 cañones hicieron tremolar los adustos guayacanes que todavía hoy están frente a la que fuera su casa.

No se sabe con exactitud donde descansan los restos del general Ortiz. Sospecho que están enterrados en un sitio impreciso en el antiguo cementerio de Baní puesto que en Sombrero, donde murió el 14 de diciembre del 1887, no hubo campo santo, sino hasta principios del siglo XX.

Una calle de Sombrero y un monumento construido en conmemoración del primer centenario de su muerte honran la memoria del general Faustino Ortiz.

TRANSCRIPCION DEL ACTA DE BAUTISMO DE FAUSTINO ORTIZ

En el Pueblo de Baní, el día primero de marzo de mil ochocientos veintidós.

Yo, el Cura Rector Ynterino de esta Iglesia Parroquial bauticé solemnemente, puse Óleo y Crisma a Faustino, Nacido día diecinueve de febrero próximo pasado; hijo natural de Rosa Tejeda y José Ortiz, Naturales de este Pueblo.

Fueron sus padrinos Francisco Ortiz y Maria Guadalupe de Melo, a quienes advertí el parentesco espiritual y obligaciones, siendo testigos Domingo Albertus y Simeón del Villar, mis feligreses.

Fray Vicente González Urra.

ACTO DE DEFUNCIÓN DEL GENERAL FAUSTINO ORTIZ

En la común y Pueblo de Baní el quince de diciembre del mil ochocientos ochenta y siete y diez a.m.

Ante mi José Alt. Billini, Oficial Civil de esta Parroquia, compadeció el Sr. Luis Francisco Mejía, mayor de edad, agricultor, natural del Cañafístol y declaró que murió el General Faustino Ortiz, hijo legítimo de José Manuel Ortiz &Mac246;finado- y Rosa Tejeda, casado con Nicolasa Pimentel, dejando cinco hijos, llamados: Gregoria, Emilia, Nicolasa, Altagracia Arminda y Faustino. Había fallecido ayer catorce de los corrientes a las 6:00 p.m. de sesenta y cinco años de edad; natural y residente en Sombrero.

Fueron testigos de la presente los Sres. Manuel Ma. Troncoso y Anselmo Pimentel, mayores de edad, quienes no firmaron por ignorar.

El Oficial Civil. Billini.

UNA ANÉCDOTA DEL GENERAL FAUSTINO ORTIZ
Por Efraín Ortiz

Cuando Faustino Ortiz era Comandante de Armas de la común de Baní en 1871, ostentando el rango de Coronel, fue detenido un hombre al que se le acusaba de haberse robado una puerca. Aunque todas las sospechas recaían sobre el acusado, no había manera para que este confesara su delito.

El Comandante pidió que dicho sujeto fuera llevado a su despacho y para el asombro de todos, lo recibió con grandes demostraciones de afecto; le pidió que se sentara y momentos después conversaban como dos viejos y grandes amigos. Después Ortiz dirigiéndose a sus subalternos, en tono enérgico y a son de reproche, les dijo:

– Quiero que ustedes sepan que yo no voy a tolerar mas que se siga molestando a los hombres de trabajo por tonterías.

– Y nuevamente dirigiéndose al acusado le dijo en tono muy amable:

– Amigo mío, me apena que usted este aquí por una puerca que a lo mejor estaba muy flaca.

– Si, mi Comandante &Mac246;le respondió el acusado- estaba tan flaca que andaba cayéndose.

De este modo inteligente y tan inusual en los cuarteles logró el Comandante Ortiz hacer relucir la verdad.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

1- Reseña Histórica de Baní. Joaquín S. Incháustegui.

2- Informe de la Comisión de Investigación de los EE.UU. en 1871. Prefacio y Notas de Emilio Rodríguez Demorizi. Academia Dominicana de la Historia. Vol. IX. Editora Montalvo. Ciudad Trujillo, R.D. 1960.

3- Hojas de Servicios del Ejército Dominicano 1844-1865, Vol. II. Emilio Rodríguez Demorizi. Academia Dominicana de la Historia. Vol. XL.

4- Bajo la Sombra del Guayacán &Mac246;Poemas y Escritos-. Ana Ortiz de Scheker. Editora Andújar C x A, Baní R.D., 1987.

5- Libro Número 2 del Registro de la Oficialía Civil de Baní.

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